Historia de la Hermandad

 

Como todos los peruanos sabemos, el Culto al Señor de los Milagros es uno de los más antiguos y multitudinarios de América. Es sin duda una de las mayores demostraciones de la fe católica, que por su profundidad y tradición va más allá de nuestras fronteras.

Es por ello que esta devoción no tardó en llegar aquí a Montreal. A comienzos del año 1986, un grupo de hermanos peruanos animados por el Padre Xavier Perna, decidió formar una hermandad en Montreal; su primera reunión oficial fue el 3 de mayo de 1986, de acuerdo con el libro de actas, siendo esta fecha la que determinó su fundación. En este evento estuvieron presentes los hermanos: Justo Zeta, Delfor Rojas, Antonio Ruiz, Denis Callupe, Teodoro Victorio y Héctor Mansilla, acompañados del Padre Xavier Perna. Asimismo, ese día se formó una comisión para trabajar en este proyecto.

Luego de este suceso se unieron los hermanos Walter Abrigú, Manuel Baldomero, Dimas Carpio y Antonio Echegaray. También aparecen en el libro de actas las hermanas y amiga: Olga Vildosola, Bertha Zeta, Edith Mansilla y Lourdes Monzón.

Desde el principio la comisión fijó para la hermandad los siguientes objetivos:

  • Que sea un organismo comunitario sin fines de lucro.
  • Que sea un organismo autónomo y evangelizador en el seno de la Misión Católica Latinoamericana de Montreal para lo cual organizará actividades y encuentros comunitarios basados en valores humanos y cristianos.
  • Que sea el organismo que promoverá y organizará la festividad en honor al Señor de los Milagros en el mes de octubre de cada año.

Después de varias reuniones la comisión decidió sacar por primera vez la procesión en octubre de ese mismo año. Los hermanos, comenzaron una serie de actividades con el objetivo de comprar los lienzos con las imágenes y construir las andas.

Luego de ciertas dificultades que se presentaban en el camino y al no lograr comprar los lienzos debido a su alto costo, nuestro Señor se manifiesta y aparece el nombre de Rómulo Sánchez, un pintor de óleos, que vivía en el Perú, familiar de nuestro querido amigo el padre Raúl García.  El padre Raúl, al conocer las dificultades que estaba pasando la comisión aquí en Montreal para obtener las imágenes,  habla con Rómulo quien ofreció en donación, de una manera muy espontánea y desinteresada, los óleos del Señor de los Milagros y de la Virgen de la Nube que había pintado. Los óleos fueron traídos a Montreal por el hermano Teodoro Victorio.

El domingo 19 de octubre de 1986, al cabo de tres meses de arduo trabajo, el Señor de los Milagros sale por primera vez  en procesión  por las calles de Montreal desde la Iglesia Santa Brígida.

Desde entonces, cada año hemos seguido venerando y sacando en procesión a nuestro Santo Patrón, como una manifestación de fe ante la comunidad latinoamericana y canadiense.

Teniendo toda la voluntad, los hermanos comenzaron a poner en marcha la construcción de las andas. Cada mano, palabra, aliento, ayuda y sonrisas, que salieron desde sus inicios hasta el día de hoy, han forjado  nuestra hermandad con mucho amor como lo vemos en estas imágenes.

Para nosotros la construcción de las andas nos ha permitido la salida en procesión y, con ella, la compañía de todos sus fieles quienes hasta el día de hoy salen llenos de alegría,  sabiendo que  cada acto es ofrecido únicamente para gloria de Dios. Además no debemos olvidar la colaboración de la Misión al brindarnos los locales para hacer realidad este proyecto de amor.

Queremos agradecer el apoyo y al acompañamiento de: la Madre Teresa Trujillo, el Padre Javier Perna (Q.E.P.D), el Padre Raúl García, el Padre Luis Balaña, el Padre Fernando y actualmente el Padre Percy,  quienes nos han mostrado y nos muestran el camino del amor y la gracia de Dios, a través de sus consejos y testimonios de vida. Fortaleciendo así más nuestra fe.

 

Se necesitan manos firmes y voluntad para terminar lo que se comienza, pero recordemos que nuestros hermanos siempre han sido movidos por el espíritu de Dios y que esa unión se mantiene hasta hoy porque se basa únicamente en el amor incondicional a Cristo.

Debemos recordar las palabras del Papa Juan Pablo II en una carta que le escribió a la hermandad de Lima en ocasión del 350 aniversario de su fundación:

“En estas circunstancias, me siento unido espiritualmente al gozo de tantos peruanos por esta oportunidad singular de encontrarse de nuevo con Cristo, que ha querido manifestar su cercanía entrañable a través de esa imagen secular, les pido ardientemente  renovar su fe y fortalecer su esperanza. El pueblo peruano en su conjunto no ha de caer en el desánimo ante las circunstancias adversas ni buscar extraños e ilusorios refugios. Las palabras de Jesús siguen siendo fuente inagotable de vitalidad: en el mundo van a tener tribulaciones.”


Pero ánimo: yo he vencido al mundo (Jn 16, 33). Ruego al Señor de los Milagros que los proteja, convierta a quienes lo llevan en hombros en portadores de Cristo por su fe y su testimonio de vida intachable, y transforme en verdaderos imitadores de Jesús a quienes visten la túnica nazarena y derrame su gracia sobre aquellos que lo invocan con devoción”.

Al ver estas sonrisas de felicidad y muestras del amor a Dios, nos podemos dar cuenta de que los hermanos  ven terminada  una de tantas obras – las andas – que permanecerá viva en nuestra hermandad. Nosotros, que ahora recordamos este momento, lo volvemos a revivir al ver cada año sacar en procesión a ¡nuestro amado Señor de los Milagros!

 

En mayo del 2006, la hermandad cumplió su vigésimo aniversario:

 

 

Hermanos,  Dios como nuestro padre nos permitió cumplir 20 hermosos años de perseverancia y esfuerzo pero con toda la alegría de nuestras almas.

En Octubre del 2010, la imagen de nuestro Señor de los Milagros salió por la vigésimo quinta vez en procesión

Nuestros corazones rebosaban de amor aquel día porque no celebrábamos solo un año más, celebrábamos ¡25 años con el Señor de los Milagros! Que tal dicha es saber, compartir, aprender, orar, practicar y permanecer en su amor.

En mayo del 2011, la hermandad cumplió su 25 Aniversario:

 

La hermandad celebra con mucho cariño su 25 aniversario, como ustedes pueden verlo en esta foto. La cosas que se celebran por amor a Cristo traen más que alegría… ellas traen momentos de felicidad,  todos se reúnen porque pertenecen a esta su casa y su familia. Las sonrisas, el baile, la celebración también forma parte de esta maravillosa obra que al ser de Dios es organizada única y esencialmente para Él.

También con nuestra alegría contagiamos a todos para que sigamos en este caminar. La hermandad está alegre por su 25 aniversario y está más alegre porque, por medio de ella,  Dios está en cada hermano y hermana que la conforma.

En el 2014 la hermandad cumple 29 años,  ha sido un largo recorrido con momentos de alegrías, de tristezas, de errores y aciertos, pero que nos han permitido crecer y madurar en nuestra fe y esto gracias a que no hemos perdido de vista lo más importante,  el centro de nuestra vida: “CRISTO”.

Estos últimos años, gracias al apoyo, al trabajo, al aporte de todos ustedes y de otros amigos; la Hermandad ha podido manifestar su solidaridad brindando ayuda a instituciones en el Perú, al igual que a familias necesitadas aquí en Montreal y creemos que esto es parte de la evangelización y del compromiso que tenemos como cristianos.

Actualmente, nuestra Hermandad organiza Jornadas Espirituales tanto para adultos como para jóvenes, dentro de un ambiente de hermandad y camaradería, tratando de contribuir con su formación espiritual y reconocimiento de la fe cristiana.

Por último, debemos recordar que el culto al Señor de los Milagros no debe quedar únicamente en una tradición, debe fortalecernos en nuestra religión católica y apostólica, manifestando el amor y solidaridad con los necesitados: desde una palabra de aliento hasta una mano de ayuda, todo ello dentro de esta sociedad que nos acoge, en donde debemos hacer conocer ante todo, nuestra fe en el Señor y  su amor infinito por todos nosotros.

“Queremos darle gracias infinitas a Dios por brindarnos a cada uno de los que formamos parte de la hermandad, así como a nuestras familias, la fortaleza, la fe, la perseverancia y sobretodo el amor para seguir en este maravilloso recorrido. Hoy sabemos que todas  sus oraciones han dado fruto y ¡estamos más que felices por ello!

Queremos compartir el evangelio donde dice: “Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y se arrojaron contra aquella casa, pero la casa no se derrumbo porque tenía los cimientos sobre la roca”. Nosotros deseamos construir nuestra casa -la hermandad- sobre la roca, que es Cristo.

Esto hermanas y hermanos es un llamado a seguir renovando nuestro compromiso cada día con nuestra Hermandad,  que nuestras acciones que se reflejan en las  actividades que se desarrollan durante el año antes, durante y después de la procesión agraden a Dios. Tu colaboración y participación es muy importante.

 

Deseamos finalmente, invitar a todos nuestros hermanos a revivir  y asistir a las jornada, retiros, y a todas nuestras actividades. Volvamos juntos a leer nuestra historia que está marcada con un profundo amor hacia el Señor de los Milagros, él nos invita a volver,  a volver a comenzar y a seguir su camino que es perfecto, porque solo Dios nos da el verdadero amor.

Ánimo, Cristo te invita a seguir y si aún no perteneces a nuestra familia, únete, el que está en la puerta  tocando es ¡Jesús!

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